Dios todopoderoso, enséñame, te pido humildemente, el secreto de rechazar el miedo de mi mente. Con profundo pesar, debo confesar que con frecuencia tengo temor.
SEÑOR,
TU CONOCES MI VIDA Y SABES MI DOLOR, HAZ VISTO MIS OJOS LLORAR, MI ROSTRO ENTRISTECERSE, MI CUERPO LLENO DE DOLENCIAS Y MI ALMA TRASPASADA POR LA ANGUSTIA.
Señor, fuente y origen de todo amor humano,
concédenos la gracia de ser el uno para el otro
signo de tu presencia invisible,
invitación a amar sin esperar ser correspondido.